
¿Cómo la Gastronomía de Cuenca se consolidó como Ciudad Creativa de la UNESCO?
Fachada exterior de la Catedral Inmaculada Concepción
Cuenca es una ciudad que ha construido su identidad gastronómica a través del tiempo, consolidando una relación profunda entre territorio, tradición y conocimiento culinario. Sus mercados, cocinas y espacios comunitarios han sido escenarios donde prácticas ancestrales, innovación local y memoria colectiva se han mantenido vigentes. Hoy, ese proceso sostenido de trabajo, articulación institucional y fortalecimiento cultural se refleja en su designación como Ciudad Creativa de la UNESCO en Gastronomía.
El 30 de octubre de 2025, Cuenca dio un paso decisivo en su proyección internacional: la UNESCO la designó como Ciudad Creativa de la Gastronomía, un reconocimiento que la posiciona junto a territorios del mundo que impulsan modelos de desarrollo sostenible desde la gestión culinaria y cultural.
Vendedora en el Mercado 10 de Agosto de Cuenca, ofreciendo una porción de cascarita.
Un reconocimiento que nace de la tierra y vuelve a ella
La Red de Ciudades Creativas de la UNESCO reúne a más de 350 urbes que han decidido apostar por la creatividad como motor de desarrollo. En el caso de Cuenca, esta candidatura no surgió de un momento, sino de un tejido —una trama compleja en la que se unen saberes ancestrales, innovación culinaria, políticas culturales, rutas gastronómicas, cocineras tradicionales, chefs, productores rurales, instituciones públicas y universidades.
El boletín oficial del Municipio lo resume así:
“El proceso de postulación fue liderado de manera articulada por la Dirección de Relaciones Internacionales, la Fundación Municipal Turismo para Cuenca, la Dirección de Cultura, Recreación y Conocimiento, la Dirección de Mercados y Comercio Autónomo, y la Dirección General de Áreas Históricas y Patrimoniales”.
Cada una aportó desde su espacio una mirada, un ingrediente y una técnica para construir una propuesta robusta, rigurosa y sensible. Y es justamente esa mezcla, ese encuentro entre política pública, técnica, territorio y creatividad, lo que convirtió a Cuenca en una ciudad donde la gastronomía deja de ser solo placer y pasa a ser proyecto de ciudad.
Puesto de venta de jugos y bebidas tradicionales en el interior del Mercado 10 de Agosto de Cuenca.
Relaciones Internacionales: articulación, diplomacia y visión de futuro
Para entender cómo esta cocina local llegó a dialogar con el mundo, conversamos con Andrea Matovelle Quiroz, directora subrogante de Relaciones Internacionales, quien estuvo en el centro técnico del proceso.
La primera pregunta era inevitable: ¿Cómo contribuyó su Dirección a obtener este reconocimiento?
Ella responde con claridad:
“Liderar la articulación interinstitucional: integrando a las distintas direcciones municipales, al sector académico, a los gremios gastronómicos, a las asociaciones productivas rurales, al sector privado y a actores culturales clave en un proceso único, coherente y participativo”.
Ese primer punto, la articulación fue el que permitió que la ciudad entera hablara en un mismo idioma. Porque para ser reconocida por la UNESCO, Cuenca debía demostrar que su apuesta gastronómica no era un esfuerzo aislado, sino una visión colectiva que atraviesa instituciones, barrios, mercados, cocinas y memorias.
Matovelle también describe la dimensión diplomática del proceso:
“Ser un canal de interlocución técnica y diplomática con la UNESCO: garantizando que cada fase de la postulación cumpliera rigurosamente con los estándares internacionales”.
Se trata de un trabajo silencioso, técnico y estratégico que permitió que el expediente de Cuenca no solo presentara su carácter culinario, sino su capacidad de gestión, innovación y sostenibilidad.
Finalmente, añade un punto clave: “Impulsar una visión estratégica de ciudad en el ámbito global: evidenciando que Cuenca posee las capacidades institucionales, creativas y de gobernanza necesarias para proyectarse como un referente”.
Esa visión que integra identidad y proyección internacional, es la base de cualquier Ciudad Creativa.
Representantes de la tradición gastronómica cuencana presentan panes tradicionales, incluyendo la variedad conocida como “Rodillas de Cristo” y los Panes de Todos Santos, elaborados en el horno más antiguos de la ciudad.
Una puerta al mundo: ¿qué significa este reconocimiento?
Cuando preguntamos a Matovelle sobre el significado de este logro para la proyección de Cuenca, su respuesta es contundente:
“Formar parte de esta Red representa una oportunidad invaluable… la creatividad es una verdadera herramienta de política pública para impulsar el desarrollo sostenible”.
La gastronomía, entonces, no es solo un producto turístico ni un orgullo local: es una estrategia para pensar en movilidad académica, cooperación internacional, desarrollo rural, derechos culturales, sostenibilidad y gobernanza urbana. Es poner la cocina en el centro de la conversación global sobre cómo queremos vivir en las ciudades del futuro.
Además, el reconocimiento abre puertas:
“Permite establecer alianzas… promover espacios de aprendizaje mutuo, movilidad profesional y difusión del patrimonio alimentario cuencano en circuitos internacionales”.
Una declaración que invita a pensar en chefs cuencanos enseñando en otros países, en estudiantes de gastronomía viajando a ciudades hermanas y en cocineras tradicionales compartiendo técnicas que sobreviven desde tiempos prehispánicos.
Plato de cuy asado, un referente fundamental de la cocina tradicional cuencana. La imagen documenta la presentación del plato en un restaurante típico, acompañado de canelazo, la bebida caliente a base de aguardiente y especias, tradicionalmente consumida en la región.
Cultura, Recreación y Conocimiento: la gastronomía como expresión de identidad
Si Relaciones Internacionales tejió el camino institucional, la Dirección de Cultura, Recreación y Conocimiento aportó los elementos que hacen de Cuenca un territorio donde la gastronomía y la cultura se alimentan mutuamente.
En conversación con José Alejandro Corral, director de la institución, exploramos la mirada cultural que sostiene este reconocimiento.
Cuando se le pregunta cómo aportó su Dirección al proceso, inicia por lo estructural:
“Desarrollamos el Proyecto Cuenta Satélite de la Cultura; un estudio económico sobre la dinámica cultural del cantón…”.
Este estudio permite medir el impacto de la cultura —incluida la gastronomía— en la economía, en la vida social y en la movilidad de actores culturales. Es una herramienta que respalda con datos lo que intuitivamente sabemos: que la cultura es motor económico, y que la gastronomía es parte esencial de ese ecosistema.
Corral también destaca el rol de los espacios culturales como soporte de esta candidatura:
“La Red de Museos, la Red de Bibliotecas, las Casas Patrimoniales y los Centros Culturales han sido escenarios de articulación y difusión”.
La ciudad, entonces, no solo cocina: piensa su cocina, la estudia, la muestra y la celebra.
En cuanto a políticas públicas, menciona:
“Los fondos concursables del Proyecto Desarrollo Cultural y Creativo generan oportunidades para el sector cultural y aportan al fortalecimiento del patrimonio local…”.
Y añade cifras concretas: un presupuesto anual de $238.769,00, destinado a impulsar manifestaciones culturales, muchas de ellas vinculadas a la gastronomía.
Finalmente, enfatiza la importancia del Plan Estratégico Cantonal de Cultura al 2035, que articula ejes, metas e indicadores para el desarrollo cultural del cantón:
“Es una herramienta generadora de políticas públicas para el desarrollo de la Cultura en el Cantón”.
Presentación de timbulos (alimento tradicional dulce o salado a base de harina de maíz, envuelto en hojas de mazorca), representativo de la tradición gastronómica de la provincia del Azuay. Los timbulos son acompañados por una infusión de hierbas orgánicas y salsa criolla en la Finca “El Labriego Alegre” de San Joaquín.
Donde la cultura se convierte en sabor
Cuando se le pregunta a Corral cómo se integra la cultura con la gastronomía en esta visión de ciudad creativa, su reflexión es profundamente humanista:
“La cultura y sus manifestaciones construyen sociedades diversas, inclusivas y equitativas… fortalecen la identidad cultural y el sentido de pertenencia”.
La gastronomía, entonces, aparece como un sistema simbólico: un espacio donde convergen memoria, creatividad, innovación y sostenibilidad. Un lenguaje que explica quiénes somos y quiénes aspiramos a ser.
Corral profundiza:
“La profesionalización de artistas, artesanos y gestores culturales concede oportunidades laborales, fortaleciendo campos como la gastronomía…”.
Y concluye con una visión que sintetiza el espíritu de esta designación:
“Las políticas públicas garantizan diversidad, interculturalidad, sostenibilidad… promoviendo la cultura como eje transversal del desarrollo social”.
Los proyectos que vendrán: sembrar para cocinar futuro
Este reconocimiento no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Entre los proyectos que se fortalecerán, Corral menciona:
- Fondos concursables para iniciativas gastronómicas.
- Mayor inclusión de programas culturales con enfoque gastronómico.
- Actividades en museos, casas patrimoniales y centros culturales dedicadas a la cocina local.
Se trata de una hoja de ruta que une cocinas, artistas, comunidades rurales, gestores culturales, chefs contemporáneos y sabedoras tradicionales.
Una ciudad que cocina su destino
Cuenca es hoy una Ciudad Creativa de la UNESCO en Gastronomía no porque haya descubierto algo nuevo, sino porque decidió mirar de nuevo lo que siempre ha estado allí: su tierra, su gente, sus mercados, su memoria culinaria, su identidad mestiza, andina y contemporánea.
Este reconocimiento no solo celebra lo que Cuenca es, sino lo que puede llegar a ser: un territorio donde la creatividad es política pública, la cultura es motor de desarrollo y la gastronomía es puente entre mundos.
Katherine Barros
Soy una apasionada de la comunicación y el marketing, con más de 10 años de experiencia en la creación de proyectos que combinan cultura y responsabilidad social. A lo largo de mi carrera, he dirigido un libro educativo y gestionado relaciones públicas para iniciativas culturales como el Festival Internacional de Música Académica Contemporánea y la revista Tasty Cuenca. Además, fundé un estudio enfocado en responsabilidad social, lo que refleja mi compromiso con el bienestar de la comunidad.
En mi rol actual como directora comercial de Buen Gusto Magazine, mi enfoque está en destacar la gastronomía, la cultura y el turismo de Ecuador, aplicando mi experiencia para crear conexiones valiosas y contar historias que resuenen con las personas. Mi enfoque no solo está en desarrollar estrategias, sino en promover el impacto positivo a través de la comunicación.
Soy una firme creyente en el aprendizaje continuo y en la creación de vínculos genuinos. Valoro profundamente el poder de compartir momentos especiales a través de la comida con amigos y familia, y ese espíritu de conexión lo reflejo en todo lo que hago, tanto en mi vida personal como profesional.
"A través de la comida, creamos recuerdos, transmitimos emociones y celebramos la unión."









