
El Pedregal Azteca: Un Legado de sabor, cultura y sostenibilidad en Cuenca
Desde 1989, El Pedregal Azteca ha sido mucho más que un restaurante en Cuenca: es una conexión entre México y Ecuador, un embajador de la gastronomía tradicional mexicana, y un ejemplo de sostenibilidad y cultura viva. Durante más de tres décadas, este icónico espacio ubicado en las calles Estévez de Toral 8-60 y Simón Bolívar ha fusionado tradición, autenticidad y un fuerte compromiso con la comunidad, el medioambiente y la experiencia sensorial de sus comensales.
Su reciente reconocimiento con el sello Cuenca Capital Culinaria en la categoría de Sostenibilidad reafirma su impacto dentro del sector gastronómico local, al destacar su equilibrio entre calidad, precio justo, prácticas responsables y un amor genuino por la cocina.
De México a Cuenca, una historia de raíces compartidas
La historia de El Pedregal Azteca nace del cruce de caminos entre México y Ecuador, y del deseo profundo de compartir una identidad latinoamericana a través de la cocina. Fundado por Juan Manuel Ramos y María Balarezo, este restaurante pionero en Cuenca lleva más de tres décadas ofreciendo una experiencia cálida, auténtica y profundamente arraigada en la tradición mexicana.
Tras una década de vivir en México, la pareja regresó a Ecuador con la idea de crear un espacio familiar que uniera sabores, culturas y memorias. Desde 1989, El Pedregal ha sabido combinar ingredientes locales con recetas tradicionales, apostando por el precio justo y una cocina honesta.
“Nuestra búsqueda constante de productores e insumos locales ha sido clave para fusionar la gastronomía mexicana con la identidad de Cuenca”, señala Pablo Ramos, gerente de El Pedregal Azteca.
Una propuesta gastronómica que recorre México de norte a sur
La carta de El Pedregal es un recorrido por los sabores emblemáticos de México, desde la cocina popular hasta propuestas más elaboradas que conservan el espíritu artesanal. Aquí se preparan tortillas frescas todos los días, el mole se elabora en casa con recetas heredadas, y cada salsa, jugo o detalle se trabaja con esmero y respeto.
“El maíz es el eje de la comida mexicana”, comenta Pablo. “Cocina de gama alta como el mole o el chile en nogada, cada uno tiene su historia. Y los viajes nos traen nuevas ideas, nuevos sabores, nuevas formas de entender lo que está pasando en México.”
Más allá de ofrecer comida tradicional, en El Pedregal entienden perfectamente la gastronomía como una forma de narrar culturas. Por eso, fusionan con sensibilidad las raíces mesoamericanas con productos andinos, aprovechando lo mejor del entorno local para construir una propuesta que rinde homenaje tanto a México como a las tradiciones ecuatorianas.
Cada plato es una invitación a descubrir México desde Cuenca, reinterpretado con ingredientes de cercanía que conservan la esencia de su tierra de origen, pero dialogan con el sabor de los Andes. Una cocina que une dos mundos, sin fronteras en el paladar.
Cantina del Hueso: el alma nocturna de El Pedregal
En la terraza del restaurante, Cantina del Hueso ofrece una experiencia más íntima y contemporánea. Este bar tipo speakeasy se ha convertido en un secreto a voces para quienes buscan coctelería de autor, una de las mejores colecciones de mezcales y tequilas en la ciudad, y un ambiente acogedor ideal para disfrutar con amigos y familia.
El espacio también vibra con cultura: invitados especiales presentan colecciones de vinilos y CDs en noches temáticas, y el lugar cuenta con un mural itinerante que exhibe obras de artistas emergentes y consolidados, especialmente en el ámbito del arte urbano y la gráfica popular.
“Queremos que venir a El Pedregal sea una experiencia completa: que no solo se coma bien, sino que se conecte con el arte, la música y la historia que atraviesa cada rincón del restaurante”.




Diseño con identidad y calidez familiar
El ambiente de El Pedregal Azteca ha sido cuidadosamente diseñado para reflejar un estilo ecléctico que combina lo colonial cuencano con lo chic mexicano, logrando un espacio auténtico, cálido y acogedor. Es un lugar ideal tanto para salir por la noche como para compartir en familia. Cada detalle —desde las vajillas hasta las luces cálidas— ha sido pensado para crear una experiencia envolvente.
Sello Cuenca Capital Culinaria: un reconocimiento al compromiso sostenible
La sostenibilidad no es una tendencia pasajera para El Pedregal, sino una filosofía de vida que practican desde su apertura:
- Uso de productos locales y de temporada para reducir la huella ambiental y apoyar a agricultores ecuatorianos.
- Reducción de desperdicios y uso de envases reciclables.
- Transición hacia materiales y procesos más sostenibles.
- Prácticas laborales justas y un equipo humano que es parte de la familia.
- Investigación continua hacia la incorporación de energías renovables.
Este compromiso integral ha hecho de El Pedregal Azteca un modelo a seguir en la región, donde la gastronomía se conjuga con la conciencia ambiental y social.
Gracias a este trabajo constante, hoy Cuenca vibra con elementos de la cultura mexicana en su vida cotidiana. Y eso, en gran parte, es mérito del legado de El Pedregal.
“Cuando personas externas, como clientes o profesionales del sector gastronómico y turístico, reconocen nuestro esfuerzo, nos motiva a seguir trabajando con la misma pasión y convicción. Nos recuerda la importancia de mantenernos fieles a nuestra visión de ofrecer una cocina auténtica y un restaurante que va más allá de las tendencias”, concluye Pablo Ramos.
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Katherine Barros
Soy una apasionada de la comunicación y el marketing, con más de 10 años de experiencia en la creación de proyectos que combinan cultura y responsabilidad social. A lo largo de mi carrera, he dirigido un libro educativo y gestionado relaciones públicas para iniciativas culturales como el Festival Internacional de Música Académica Contemporánea y la revista Tasty Cuenca. Además, fundé un estudio enfocado en responsabilidad social, lo que refleja mi compromiso con el bienestar de la comunidad.
En mi rol actual como directora comercial de Buen Gusto Magazine, mi enfoque está en destacar la gastronomía, la cultura y el turismo de Ecuador, aplicando mi experiencia para crear conexiones valiosas y contar historias que resuenen con las personas. Mi enfoque no solo está en desarrollar estrategias, sino en promover el impacto positivo a través de la comunicación.
Soy una firme creyente en el aprendizaje continuo y en la creación de vínculos genuinos. Valoro profundamente el poder de compartir momentos especiales a través de la comida con amigos y familia, y ese espíritu de conexión lo reflejo en todo lo que hago, tanto en mi vida personal como profesional.
"A través de la comida, creamos recuerdos, transmitimos emociones y celebramos la unión."







